sábado

10. Vecinos

Subí al ascensor como todas las mañanas, a los pedos, medio desalineada,
sin maquillaje y subiéndome las medias can-can (¿porque les seguimos
diciendo así?). La puerta automática se estaba cerrando, pero una mano
la detuvo. Aunque yo no me detuve y seguí como si nada tratándome de
calzar bien en la cola las incómodas medias. Levante la mirada para
saludar al vecino que había irrumpido en mi espacio de intimidad y pude
ver el pedazo de chongo que tenía enfrente mío. Me quise matar.
¿Porque mierda no salí de casa cambiada? ¿porque mierda se me ocurrió
frenar con la obsesión de calzarme esas medias? ¿Por qué?
Mi cara lo debe haber dicho todo porque él sonrío y me dijo
¨no te preocupes, yo también aprovecho el ascensor para terminar
de arreglarme¨.
¿Arreglase que? Era perfecto, el traje sin una arruga, combinado
con la camisa, perfumado, peinado… ¿para que necesitaba del ascensor?
¨¿Vas a planta baja?¨ preguntó.
¨No, al séptimo piso¨ contesté, tratando de hacerme la graciosa.
¨¿Necesitas mas tiempo para cambiarte?¨
Tiempo. No puedo contestarle lo que pienso después del estado en el
que me vio.
¨Si queres te ayudo¨. Dobló la apuesta.
Ma si! le contesto, total…
¨Una manito me vendría genial!¨
Soy una boluda… una manito… que quise decir… ¿como hago para
no parecer una tarada?.
¨Se me trabo el cierre, me lo queres bajar… subir… bajar, para subir¨
Callenme, callenme… la estoy embarrando más.
Sin decir una sola palabra, puso sus manos en el talle de mi cintura.
Bajó el cierre (como le pedí) y también la pollera, y las medias que
todavía estaban a medio calzar. Me acarició. Bajo sus manos por mis
piernas y me acorde que no estaba depilada (por eso las medias) así que
lo frené antes de que me vuelva a sentir peor. Corrió mi bombacha de
algodón deshilachado y empezó a besarme dulcemente, a recorrerme
con su lengua, a tocarme… y yo aplastada contra el vidrio conteniendo
la respiración por si el encargado estaba escuchando.
Llegamos al séptimo y volvimos a bajar a planta baja.
Sonrió, se bajo y se despidió.
Volví a cerrar la puerta y apretar el séptimo piso para otra vez tratar
de calzarme las medias, subirme el cierre de la pollera y esperar que
alguien detenga la puerta del ascensor una y otra vez.

2 comentarios:

  1. Anónimo18.12.10

    jajaja!!! quiero un vecino asi!

    ResponderEliminar
  2. Anónimo3.3.12

    y las que vivimos en casas sin ascensor.... donde los conseguimos???

    ResponderEliminar

Se ha producido un error en este gadget.